YPF y un acuerdo histórico para Argentina


Esta semana en diferentes plataformas se pudieron observar fotos del ministro de Economía Sergio Massa y del ministro de Interior, Wado de Pedro acompañados por el embajador de Malasia y representantes de la empresa Petronas. Las imágenes generaron cierto revuelo – al menos en el mundo financiero – ya que, lejos de ser una simple formalidad, revelaron un acuerdo que se anunciará durante el día de hoy pero que lleva año y medio de negociación discreta, tanto por la relevancia de las cuestiones en juego como por el volumen de los anuncios que oficializarán una vez anunciado el acuerdo entre YPF y la firma malaya.

La oficialización del acuerdo, dicho sea de paso, se hará con presencia de los titulares de ambas empresas y el Presidente de la Nación, Alberto Fernández.


Para poner en contexto: Petronas es una de las principales compañías públicas de hidrocarburos del mundo. La empresa, a pesar de ser propiedad del gobierno de Malasia, es fuertemente transnacionalizada y compite de igual a igual con compañías como Shell. La firma, radicada en Kuala Lumpur, representó en la última década casi el 15% de los ingresos totales del gobierno malayo, un número más que importante para un país de ingresos medios – altos.


Petronas opera terminales y productoras de Gas Natural Licuado en todo el mundo y es considerada la cuarta compañía más importante del rubro a nivel mundial en relación a su capacidad de producción. Esta se complementa con plantas de recepción y almacenamiento sofisticadas para proveer al este de Asia que, al menos hasta el momento, es el principal destino de las exportaciones de esta forma de almacenamiento del gas natural.


El Joint Development Agreement (Acuerdo de Desarrollo Conjunto) incluirá tres pilares:


  • El aumento de la producción gasífera.

  • El aumento de la capacidad de transporte.

  • La instalación de una planta de GNL que se ubicará muy probablemente en Bahía Blanca -por la temperatura del agua- para su exportación por barcos.


YPF asumirá la mitad de la inversión y será titular del 51% de la planta. Diez mil millones de dólares sería – más o menos – la inversión directa e indirecta inicial para comenzar una producción relevante. Siendo 40 mil millones de dólares la cifra total del proyecto hasta su etapa final.


La alianza estratégica para la producción de hidrocarburos en el país se presenta como una ventana de oportunidad ante una demanda que promete aumentar debido a la salida de Rusia de importantes mercados internacionales como Japón y Europa. Lo que básicamente se traduce a un negocio de importantes dividendos para Argentina.


Ahora bien, ni los diez mil millones que se requieren para comenzar las exportaciones de gas podrían ingresar de manera inmediata, ni el proyecto se hará en un solo tramo (está sujeto a diferentes aprobaciones durante el proceso). Pero ante las, ya conocidas, necesidades macroeconómicas de Argentina, podría haber algunos anuncios de prefinanciaciones o participaciones sobre futuras ventas a cambio de fondos frescos para los próximos meses.


Cabe destacar también, que junto al JDA se firmará además un memorando de entendimiento, con menor fuerza vinculante, para evaluar otros negocios alrededor de la alianza estratégica.


El proyecto podría licitarse, por lo que no correría por cuenta exclusiva de YPF o Petronas, y establece la construcción de un gasoducto de iguales características al “Néstor Kirchner” que, de completarse en toda su extensión, permitiría que se exporten un equivalente a 460 barcos regasificadores anuales durante la próxima década. Para tomar una dimensión, todas las importaciones argentinas de este año equivalieron a 22 buques. Con el proyecto funcionando plenamente serían unos 125 millones de m3 por día. Fuente: Cenital

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